Un puente blockchain permite que un activo que existe en una red, Bitcoin por ejemplo, se represente y se use en una red distinta, como Ethereum. Lo hace bloqueando el activo original en su red de origen y creando un token correspondiente en la red de destino que lo representa.
Dos libros contables, un solo movimiento de valor
Desde el punto de vista investigativo, una transacción de puente crea dos registros separados en dos libros contables separados que describen el mismo movimiento de valor subyacente. Leer solo un lado de ese registro ofrece una imagen incompleta, y a veces engañosa, de lo que realmente ocurrió con los fondos.
Una herramienta legítima que también añade fricción a un rastreo
Los puentes se usan constantemente por motivos totalmente legítimos, mover liquidez, acceder a una aplicación concreta o simplificar una cartera, pero también son un paso habitual en los intentos de ocultar el origen de fondos robados, ya que cada red adicional añade fricción a un rastreo directo y requiere su propio conjunto de herramientas para seguirla correctamente.
Los servicios de puente de buena reputación mantienen registros de transacciones transparentes y de acceso público, lo cual es precisamente lo que permite reconectar ambos lados de un movimiento incluso cuando un puente se utiliza deliberadamente para ralentizar un rastreo.
En la práctica, una investigación que involucra una transacción de puente implica tratar cada lado del libro contable como una transacción propia que hay que verificar, y luego confirmar que ambas están realmente vinculadas por el importe, el momento y el propio contrato del puente, en lugar de asumir la conexión.