Toda transacción en una blockchain pública queda registrada de forma permanente. Esa permanencia es lo que hace posible el rastreo. Una vez que los fondos se mueven, el registro de ese movimiento no puede borrarse, aunque sí se puede dificultar su seguimiento. El trabajo de un investigador consiste menos en encontrar un rastro oculto y más en interpretar correctamente un rastro que ya es público.
Siguiendo el dinero, un salto a la vez
Una investigación parte del propio robo y sigue cada transferencia posterior, buscando patrones que sugieran una ofuscación deliberada, como fondos divididos entre numerosas billeteras, convertidos entre distintos activos, o trasladados a diferentes redes blockchain. Cada uno de estos pasos añade fricción para un investigador, pero ninguno borra el registro subyacente.
Con el tiempo, esto permite construir un mapa que conecta direcciones que se comportan como si estuvieran controladas por la misma persona o servicio, mediante técnicas de agrupación que analizan cómo gastan juntas las direcciones y cómo se devuelve el cambio. Combinado con el conocimiento de cómo operan los distintos servicios, ese mapa a menudo puede señalar dónde es probable que hayan terminado los fondos.
Cómo leer las señales de una ofuscación deliberada
- Fondos divididos en muchas transferencias pequeñas en lugar de moverse en una sola suma.
- Conversiones repetidas entre distintos activos a lo largo del camino.
- Enrutamiento a través de una red blockchain adicional mediante un puente.
- Una pausa de días o semanas en una dirección intermedia antes de volver a moverse.
Ninguno de estos pasos es, por sí solo, prueba de culpabilidad, la actividad legítima puede parecer similar, pero la combinación de varios apareciendo en secuencia es una señal firme de que alguien está intentando activamente complicar el rastro, en lugar de simplemente mover fondos por motivos ordinarios.
Nada de esto garantiza que los fondos robados se recuperen. Lo que produce el rastreo es un relato documentado y defendible de adónde fueron, la base de cualquier siguiente paso, ya sea legal o ante una plataforma de intercambio.
Adónde suele conducir un rastreo
El punto final de un rastreo útil suele ser un servicio regulado, con mayor frecuencia una plataforma de intercambio, donde los fondos se convirtieron de nuevo en una forma utilizable. Ese es el punto en el que un caso bien documentado y una solicitud legal formal pueden convertir un rastreo en algo más concreto, una retención, un bloqueo o, en algunos casos, la devolución de los fondos a la víctima.